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Un cazarrecompensas en busca de sueños asegurados



Vivimos en un mundo diferente, tal vez demasiado acelerado y probablemente muy alejado de la imagen que hubiésemos podido crear sobre la realidad en la era de la infancia, cuando los dragones todavía tenían fuego para proteger sus bienes más apreciados que no precisamente eran las princesas.

Nos embarcamos en un viaje que no perdona ni un instante, las olas de obligaciones y deberes no dejan descansar la mente atormentada que intenta prever el tiempo de mañana. Todo se queda en el intento. Pedimos las respuestas correctas una y otra vez más a las preguntas que ni siquiera conocemos en persona. A veces, hasta seguimos sin rumbo por no quedarnos paralizados.

A pesar de todo, la vida sigue y con ella se van evaporando nuestros ideales, sueños de marineros y astronautas, aventureros de corazón pero seres muy realistas, sobre todo, los lunes. Hay algún seguro que pudiera cubrir ese riesgo de perder lo que anhelamos de verdad?

Si se pudiera asegurar que no se va a perder nada, esa compañía de sueños de vida tendría un éxito galáctico en todos los niveles. Les aportaría una felicidad absoluta a sus clientes por poder descansar tranquilos de noche sabiendo que sus sueños siguen allí esperando hasta que se cumplan algún día, no muy lejano. Y sí, las personas estarían dispuestas a pagar mucho para guardar en un cajón muy seguro algo tan valioso como la promesa de un futuro brillante.

Pero por cuánto tiempo se podría garantizar que ese don no se canse de esperar, de estar escondido en las profundidades del alma y no quiera escaparse para abrazar la luz del día? Entonces, necesitaríamos otra empresa de detectives privados que irían en busca de los sueños y los devolverían a sus dueños que se olvidaron de vivir su felicidad en el algún momento. También se podría cobrar una recompensa muy generosa por encontrar esas pasiones perdidas que le dan a la vida esa chispa de calor de dragones extinguidos.

Francamente, los seres humanos necesitamos muchos servicios para asegurar que no todo está perdido, para guardar lo más valioso, para recuperar la posibilidad de ser aquello que alguna vez fuimos o quisimos ser... Pero estos servicios sólo funcionan si algo de ti queda en ese cajón de sastre que has ido apilando con cosas sin sentido pero con mucha lógica.

No importa que pienses lo muy tarde que se te haya hecho ya, que quede poca luz del día, que los demás estén ya muy lejos, siempre queda aquello que importa de verdad, ese fuego que caldea el ambiente rebelde de tu ser que hace despertar esa moneda de doble cara, la bella y la bestia.

No asegures tu futuro. Vívelo en el presente. Es lo único fijo. Lo demás es letra pequeña.
No cazes aquello que ha querido huir de ti. Déjalo marchar. Es por bien de todos.
No olvides los cuentos que te enseñaron soñar a lo grande. Ocurrieron de verdad.

Hagamos cosas diferentes. No nos obstaculicemos con las sombras de la rutina, de lo cotidiano y de la falta de atención a lo que más nos importa. A veces, no todo es posible, pero hagamos todo lo posible para que ocurra de verdad.









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